Y fue cuando te
miré. El tiempo se detuvo, no existía nada a mi alrededor. Solo podía mirar
aquellos ojos negros, tan profundos. Esa mirada fría que me encantaba y esa
sonrisa tan peculiar. Un beso tuyo era suficiente para olvidarme de todas mis
preocupaciones. Estar en tus brazos me hacían sentir cálida, amada y protegida.
Cuando llegabas
a recogerme, no podía evitar ponerme celosa por todas aquellas chicas que se te
acercaban. Pero al final me sentía feliz cuando les decías que la única persona
en la que te fijabas y realmente amabas era yo. Solo pensaba en correr y
abrazarte muy fuerte.
Eres aquella persona especial por la que siempre esperé. Como tú no hay otro, simplemente eres diferente y no dudaría en volverme a enamorar de ti por segunda vez.